La historia del espresso y La Marzocco (parte 1)

dos historias. una revolución.

El espresso lleva entre nosotros más de un siglo, tiempo durante el que ha sido objeto de un increíble número de innovaciones. Todas ellas han desembocado en la bebida de la que disfrutamos en la actualidad. Para poder apreciar realmente el valor de la máquina espresso, es importante saber cómo ha llegado hasta aquí. Conoce la historia del espresso y La Marzocco a través de nuestra cronología.

1884

En 1884, la cultura del café empezó a extenderse por Europa. Este año, Angelo Moriondo presenta una patente de la primera máquina que permitía elaborar grandes cantidades de café usando vapor y agua. La máquina de Moriondo nunca fue producida comercialmente y no hay ejemplos que sobrevivan.

1906

El espresso hizo su debut en la Feria Mundial de 1906 en Milán. Luigi Bezzera y Desidero Pavoni tomaron la idea de Moriondo y crearon una máquina con una caldera vertical que elaboraba una taza de café en cuestión de segundos. Fue la primera vez que las personas experimentaron café hecho expresamente para ellos: espresso.

El espresso que hacian estas máquinas era muy diferente de lo que conocemos hoy en día. La presión en el portafiltro se creaba mediante vapor a 1,5 – 2 bares y el agua estaba hirviendo en el momento en que entraba en contacto con la café. Las dosis resultantes eran acuosas y amargas. Pavoni tuvo cierto éxito regional con sus máquinas Ideale, pero no gozaron de una amplia aceptación.

1920s

El café se extendió por toda Italia después de la Primera Guerra Mundial. Pier Arduino era un inventor que soñaba con fabricar una máquina que no dependiese del vapor para crear presión necesaria para la elaboración del café. Dibujó y patentó pistones y bombas de aire, pero no pudo hacerlos funcionar.

También era, sin embargo, un experto en marketing y hombre de negocios. Contrató a un artista para crear carteles, como el del hombre del abrigo amarillo que cuelga del tren, y que sigue siendo icónico hoy en día. Su campaña hizo que el espresso se pusiera de moda.

Arduino fue uno de los primeros en comenzar a exportar máquinas desde Italia a otros países del mundo. Abrió una tienda en París y vendió máquinas a cafés parisinos.

1927

Giuseppe Bambi era un artesano de bronce que vivía en Florencia, Italia. Siguiendo los pasos de su padre y su abuelo, que también eran trabajadores metalúrgicos altamente calificados, Bambi en aquel entonces operaba un pequeño taller en el que diseñaba y fabricaba faros de trenes para la Compañía Nacional de Ferrocarriles.

Bambi fue contactado por un empresario llamado Sr. Galletti, quien vio una oportunidad de negocios en la floreciente cultura cafetera italiana. Galletti le pidió a Bambi que construyera 12 máquinas de espresso para venderlas a los cafés de Florencia. Bambi creó su primera máquina de café espresso, la Fiorenza, pero Galletti no consiguió vender las máquinas. Fue entonces cuándo el hermano de Bambi, Bruno, un vendedor natural, se unió al taller de Giuseppe y fundaron l’Occicina Fratelli Bambi. Empezaron a trabajar en su primera máquina de espresso a la que nombraron “La Marzocco”, por inspiración en la famosa escultura de Donatello de un león sentado con un escudo con el símbolo de Florencia.

1930s

Durante estas primeras décadas conseguir una sola venta era muy complicado. un cliente potencial en Viterbo, cerca de Roma. El único medio de transporte que tienen es una motocicleta con sidecar. Los hermanos junto con su vendedor cargaron la máquina de café espresso en el sidecar y emprendieron rumbo a Viterbo.

No se sabe si a causa del mal estado de las carreteras o fue el conductor quien perdió el control, pero por alguna razón, la motocicleta se salió de la carretera en una curva y se estrellaron contra el terraplén y la máquina de café quedó completamente destrozada. Un camión que pasaba por allí, los recogió y los llevó mecánico más cercano. Arreglaron la motocicleta y se dirigieron a la casa de un pariente en Roma. Allí, desmantelaron y consiguieron reparar la máquina pero  que solicitan un préstamo para llegar a casa.

A mitad del camino se detuvieron en la ciudad de la colina de la Toscana de San Gimignano. El dueño de un bar de la localidad les pidió una demostración de la máquina y terminó comprando la máquina. Todavía hoy, en aquel bar tienen La Marzocco.

1939

Los hermanos Bambi fueron innovadores desde el principio, trabajaron constantemente para crear una máquina mejor: que hiciera mejor café y fuese más fácil de usar para el barista. Después de años de prototipos, giraron la caldera vertical de lado, creando la primera máquina de espresso horizontal, la Marus. La Marzocco obtuvo la patente de la máquina de espresso horizontal en 1939. La patente expiró durante la agitación burocrática italiana posterior a la Segunda Guerra Mundial y desafortunadamente no sobrevivió ningún ejemplar de la máquina. Pocas máquinas de espresso de aquel período sobrevivieron a la guerra, ya que los metales se utilizaron para fabricar las armas durante la guerra.

1947

Antes de la Segunda Guerra Mundial, Marco Cremonese había estado trabajando para agregar presión al proceso de elaboración del café. Desarrolló y patentó un pistón de resorte, pero nunca pudo construir una máquina de espresso que utilizara la tecnología. La historia dice que Achille Gaggia se encontró con la esposa de Cremonese y ella le mostró las patentes. Gaggia usó la idea para crear la primera máquina de espresso de palanca. El pistón de resorte agrega presión durante el proceso de elaboración, creando una espuma en la parte superior del espresso: la crema. Se convierte en un importante argumento de venta para sus máquinas, muchas de las cuales tienen impreso Crema Caffe.

1961

Las máquinas de palanca fueron las máquinas de espresso estándar durante aproximadamente una década, hasta que Ernesto Valente presentó Faema E61 en 1961. El E61 bombeaba agua mecánicamente a través del café a 9 bares de presión. Esto permitió aumentar la consistencia, y facilitó la tarea de los baristas en el entorno de una cafetería.

El Faema E61 también introdujo el uso de un intercambiador de calor para calentar el agua utilizada para la erogación del café. Mediante un cálculo cuidadoso, el sistema de Valente llevaba agua fría a través de un tubo que pasaba por el agua hirviendo utilizada para crear vapor. De esta manera, mientras el agua pasaba a través del tubo se calentaba pero no llegaba a hervir en el momento en el que entraba en contacto con el café.


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