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La nueva tendencia en café frío: Cold Brew

Desde hace tiempo, el café ha dejado de ser sólo café. Durante los últimos años, esta bebida ha ganado lugar y pasó de tener dos o tres variantes a ser un producto de culto y moda en muchos países del mundo.
Preparado de distintas formas y con ingredientes nuevos que realzan su sabor, el café también se ganó su lugar en la mesa de los argentinos que lo incorporaron animosamente.
Si bien es una infusión que se bebe durante todo el año, en el verano su ingesta baja claramente, aunque las cafeterías saben cómo ganarle a la temporada de calor.

Los capuchinos fríos saborizados y cafés helados están a la orden del día cuando las temperaturas comienzan a elevarse.
Pero hay una nueva opción que promete darle un tinte especial al básico café.
Parece que el Cold Brew es otra historia. Se presenta como la opción más refrescante, dulce y energizante, totalmente natural que mantiene todas las propiedades del café.
En la preparación de esta variante entran en juego tres cuestiones fundamentales: la temperatura del agua, el tiempo de infusión y la calidad del grano de café.
El Cold Brew es tendencia a nivel mundial, es furor en el exterior y en Argentina también.
Para todo amante del café, es una buena forma de disfrutar esta increíble bebida durante el verano. Es una infusión que puede realizarse en forma casera y permite preparar infinidad de tragos, inclusive con alcohol.
La gran diferencia entre el Cold Brew y los métodos tradicionales para preparar el café es que se utiliza agua a temperatura ambiente en lugar de la tradicional agua caliente. El café molido se infusiona por más de 20 horas para hacer un concentrado que puede ser diluido con agua y servido con hielo. Esto lo diferencia de un café caliente enfriado con hielo.
El Cold Brew es una bebida, que al no poseer ni aditivos ni conservantes, se convierte en un energizante natural.
Esto se logra gracias a su método de preparación: teniendo en cuenta que la cafeína nace a mayor contacto con el agua. El café se macera con agua fría durante 24 horas sin pasar por ninguna temperatura, de esta forma no quema ningún tipo de aceite. Esto da un sabor equilibrado con lo cual se aprovecha al máximo las propiedades del producto y despierta los aromas naturales del café.
La infusión más top del verano, no sólo se presenta en su versión clásica, realizada solo con café y hielo sino que también se puede pedir, o preparar, la variedad “latte” y “caramel latte” (dos cafés intensos y dulces, con leche y caramelo).
El café preparado en frío conserva todas las notas del café y, sobre todo, es la bebida perfecta para que los más exigentes puedan disfrutar de un café refrescante que responde a las demandas de aromas y sabores. De esta forma, el Cold Brew se consagra como la versión más deliciosa del café frío, y la opción ideal para los días de verano.

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